Un poema escrito desde el viejo continente

Posted by on martes, 9 de enero de 2007


Todas las mañanas te escribo, pensando en nidos tejidos con algo bonito. Escribo una carta, bien redactada que lleva un mensaje en boca de llamas.
Escribo la letra de las mañanas, una canción larga iluminada, por luces del alba que ocultan tu mirada (…)
Despierto soñando aquel momento, entrando a la puerta de tu belleza y esa sonrisa borra mis penas, toda esa dulzura aleja mi rudeza.

Tres colores es lo que busco, pura inocencia que guardan las estrellas. Tres colores, que reflejan tu belleza. Tres colores en busca de la alta moraleja…
Esto no es un sueño, pues tarda su momento. Toda esa historia contada desde lejos, me envuelve en las telas de toda tu grandeza, y exploro el universo que me lleva a un sueño eterno.

Ya me doy cuenta de lo vivido, ese mundo divino, que existe en el camino.
Ato mis trenzas y vuelo por la esfera, esa gran circunferencia radiante que deja su huella, y solo percibo los tres colores, cálidos como la seda que desmorona nuestra esencia.

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