¿Has oído hablar sobre la parálisis del sueño?

Posted by on lunes, 27 de junio de 2016

Imagen cortesía Enzo Manzanares
¿Has oído hablar sobre la parálisis del sueño? Probablemente no asocias el nombre con la experiencia, pero más de uno la ha vivido en algún momento de su vida.

Se trata de esa sensación tan extraña que uno siente en los sueños, y que suele terminar en pesadillas. Sientes que no puedes mover ninguna extremidad de tu cuerpo. En ocasiones, tratas de gritar y la voz no te sale. Tratas de correr y no puedes. Tratas de girar tu cuerpo y sientes como si una fuerza maligna te observara. En la mayoría de los casos, sientes esa fuerza encima de tu cuerpo. Tu mente está despierta, pero tu cuerpo dormido.
Algunos dicen que es un muerto, otros más osados dicen que es la muerte… En fin, todas esas características se conocen como “Parálisis del sueño”.

Suele ocurrir cuando tu cuerpo está tan agotado que sientes sueño y te quedas dormido mirando televisión, o hablando por teléfono. Las personas que duermen boca arriba, o el 80% de ellas viven esa experiencia tres o cuatro veces en su vida estando conscientes.

Me refiero al hecho de que todos podemos experimentar esa sensación, sin darnos cuenta o saber que se trata de una parálisis del sueño. Afortunados son aquellos que si saben y están conscientes cuando les ocurre. 

Ustedes se preguntarán por qué esas personas son afortunadas… Bueno, les explicaré porque yo tampoco sabía.

En el momento en el que ocurre la parálisis, también ocurre un fenómeno paranormal (yo prefiero llamarlo una experiencia), y es cuando tu alma se desprende de cuerpo físico e inicia una out of body experience, su traducción sería viaje astral. Seguramente, has oído hablar sobre eso.

Los viajes astrales son conocidos como un tipo de experiencia mental subjetiva, por la cual muchas personas dicen haber experimentado una separación de su cuerpo físico.

Ahora viene una parte interesante de la historia, y es que todos hemos hecho viajes astrales en nuestras vidas. Según mi hipótesis, cuando soñamos, somos capaces de viajar, conocer nuevos lugares y hacer nuevos amigos. Por esa razón, cuando vamos a un lugar sentimos una conexión con ese espacio porque ya hemos estado allí. 

Esas características son propias de un efecto déjà vu. Por ejemplo, siempre terminamos diciendo que conocemos a una determinada persona de algún lugar, pero nunca sabemos de dónde. Ahora, ya sabemos (…)

Hace un par de años, a mí me ocurrió una situación similar. Bueno, para ser sincero siempre me ha pasado. Pero esa noche fue increíble y extraordinaria. Sentía miedo, pero también curiosidad por tratar de mover al menos un dedo y ver quien estaba en la habitación. 

Recuerdo que fueron unos segundos. Después de lograr mover dos dedos, lo sorprendente fue que me desprendí de mi cuerpo. Sí, suena descabellado lo que leen. Bueno, durante esos segundos sentía como si estuviese subiendo al techo. Al llegar a la lámpara de iluminación, tenía curiosidad por mirar hacia la cama. Ahí estaba yo, durmiendo como si nada. Claro, es una sensación tan extraña que piensas que –aquí fue- no pudiste despedirte de nadie y pasaste a mejor vida. Eso era lo que yo pensaba. Obviamente, no tenía conocimiento de lo que sucedía. Sin embargo, estaba consciente del viaje y de que en algún momento reaccionaría. Decidí traspasar la puerta de mi habitación, y aprovechar mis segundos para volar y conocer ese otro mundo. Veía las cosas en tono sepia. Seguía siendo de noche, pero sentía como si esa fuerza que describí al principio me jalase hacia la habitación. Para ser más explícito, era una sensación de no sigas, porque puedes morir. Solamente llegué hasta el estacionamiento de la casa, y recuerdo claramente que me puse a contemplar la maravilla que estaba viviendo. Fueron unos segundos, y para mí fue un viaje largo. Después me encontraba en la habitación consciente de todo y sorprendido. Observé la hora, y eran más de las 3:15 am. 

Inmediatamente, encendí el ordenador para investigar en Internet sobre esa sensación. Como no sabía que era, literalmente escribí en el buscador de google.com lo siguiente: “Estaba soñando y no podía mover mi cuerpo. Significado”. Sí, uno suele ser tan descriptivo y ridículo a veces. ¡Jajajaja! Ahora, ya saben por qué en el portal de yahoo hacen tantas preguntas que tú jamás harías, pero si te pasan por la mente. 

No sabía si contarle a un amigo porque quizá me hubiese tomado por loco, pero bueno más loco me hubiese sentido yo.

Ese día, me dediqué a investigar y leer bastante sobre el tema. Conocí a personas que habían vivido lo mismo que yo, y aprendí sobre todas esas cosas que les comentaba al principio. Pero no les hablé de una en particular que me reservé para el final. Se trata de que todos podemos inducir la parálisis del sueño. Al principio, lo asociaba al concepto de la magia. Quizá, por el hecho de que yace en nosotros encontrar la forma de descubrir ese don. Cuando me topé con esta hipótesis, comencé un viaje increíble. La ciencia no tenía respuesta ante semejante acontecimiento. Hice de todo para agotar mi cuerpo y lograr que ocurriera la parálisis del sueño. Los resultados fueron positivos, pero sabiendo que estaba consciente de lo que sucedía por las noches, no podía desprenderme del cuerpo. Se me hacía muy difícil. 

Después de 10 años, anoche me ocurrió lo mismo. Al menos, esta vez pude salir un poco más allá del estacionamiento de la casa. Desperté emocionado, porque no busqué inducir la parálisis del sueño y sentía que debía compartirlo con ustedes. 

Si alguna vez han pasado por esto, ya saben la causa. La ciencia todavía no ha logrado obtener resultados que puedan verificar que se trate de viajes a otros mundos cuando dormimos. Tampoco pueden decir lo contrario. Mi hipótesis es saber que ese amigo y esa casa que visitaste en tus sueños, en algún lugar del mundo esperan por ti.

Leave a Reply